Callejeando llegamos a la curiosa catedral de Siracusa con su fachada barroca diseñada por Andrea Palma. Su núcleo central es el antiguo Templo griego de Atenea, del siglo V a.C. que se transformó en iglesia cristiana en el siglo VII y esto ha permitido que hoy en día se conserven sus enormes y espectaculares columnas dóricas.
En la plaza se conservan varios edificios barrocos.
A la derecha de la catedral está el palacio arzobispal del siglo XVIII, mientras que a la izquierda está el palacio del ayuntamiento o senatorial, ambas obras del arquitecto siracusano Andrea Vermexio.
Frente a la catedral está el palacio Beneventano del Bosco que fue reformado en estilo barroco por Luciano Alé, también siracusano, sobre la base de un edificio anterior del siglo XV.
También en la plaza está la iglesia de Santa Lucia alla Badia, dedicada a la patrona de la localidad, santa Lucía, que falleció martirizada bajo el Imperio Romano de Diocleciano. La fachada de la iglesia está en gran parte tapada por un andamio, así que no se puede apreciar mucho su curioso balcón ni su parte inferior de estilo rococó.